Opinión

Ha habido historias de mujeres entrenadas para asesinar. Lo que hace a Ziva un caso particular es el hecho de que fuera su padre, el director del Mossad, el encargado de su entrenamiento.
El encuentro para el guayoyo de las tardes, en los comercios de referencia, es práctica, posiblemente, de un sector social particular; ello significa intercambiar sobre cómo desarrollar las labores de consolidación.
La gran mentira alrededor del socialismo del siglo XXI es sobre el cálculo de su fuerza real, lo que no implica que no tenga recursos a la mano, y que los quiera y pueda usar.
No es descartable que pronto veamos, en las calles de Caracas, personas vestidas como luchadores de sumo, en traje de Adán y Eva o retornando a la moda que despertó los instintos naturales de Pedro “El Grande” de Rusia.
La izquierda autoritaria y populista no estaba muerta, estaba de parranda. Hay que enfrentarla con todos los medios legítimos. Es un derecho y un deber.
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