Opinión

Como venezolana de estos tiempos me permito cuestionar el papel del premio Nobel Pablo Neruda, quien sirvió lacayunamente al comunismo soviético. Lo que copia otro Pablo, de apellido Iglesia.
Como Hans Landa, los tiranos pueden ofrecer un vaso de leche al tiempo que preparan la puñalada. Ese es el cinismo de la relación tirano-tiranizado.
Las apariencias engañan. Mientras Maduro baila salsa y pierde terreno, Guaidó, en su stillness continúa avanzando en el cese de la usurpación.
Los argentinos están en la mira de la región. Y no es que se les esté apuntando; simplemente se les mira con expectativa por lo que van a decidir en las elecciones del próximo domingo 27.
Su estilo parece consistir en buscar siempre el centro de la polémica. Con quien sea y por lo que sea. Por eso no le rindo la ganancia a la iniciativa de activar un juicio político o impeachment en su contra, por parte de un sector significativo de la bancada del Partido Demócrata en el Congreso de Estados Unidos
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