El hombre y su condición de ciudadanía vienen de la formación y ambiente que les proporciona la educación doméstica y académica.

¿De dónde saldrá el “hombre nuevo”? Esa invención de la mitología revolucionaria cubana inscrita en el manual de propaganda del “socialismo real”. Publicidad de los credos y constructos de una farsa de transformación social. Lo imposible de ejecutar si se trunca la libertad y los derechos; a menos que sean discursos épicos de agitación política de la revolución a la caza de fervientes fanáticos.

El hombre y su condición de ciudadanía vienen de la formación, y ambiente que le proporciona la educación doméstica y académica. Pudiéramos remontarnos a la democracia griega, de la que tanto se ha escrito en cuanto al alto valor por los asuntos públicos y el papel que la polis, y sus pobladores tenían en la edificación de su destino. “Los primeros grupos humanos de cazadores-recolectores educaban a sus hijos, así como los griegos de la época clásica, los aztecas, las sociedades medievales, el siglo de las luces o las naciones ultratecnificadas contemporáneas. Y ese proceso de enseñanza nunca es una mera trasmisión de conocimientos objetivos o de destrezas prácticas, sino que se acompaña de un ideal de vida y de un proyecto de sociedad”. De Fernando Savater en El valor de educar. El hombre que es hoy, viene de los niños del ayer, que en la presente coyuntura venezolana, forjan la batalla por la vida contra el garrote premeditado que el sistema (disfuncional, por sus elementos de control totalitario y por la decisión de la población en sus convicciones libertarias), les impone desde el mismo momento de nacer.

Así, los niños ciudadanos del futuro y caracterización del tiempo presente, en el balance de la revolución cubana no ha podido mostrar trazos “nuevos”, con la excepción de sus carencias materiales y limitaciones de comprensión del mundo, en relación a sus congéneres de la era de la globalización. Y en el caso venezolano, desde hace veinte años, los mecanismos de protección a la infancia y adolescencia, manifiestos, programas y estructuras “creadas en socialismo”, son un cementerio de letras muertas, un basurero olvidado que han propiciado junto al desastroso entorno de regiones y localidades derrumbadas, que los niños, niñas y adolescentes de todas las clases sociales, tengan en su ideal convertirse en “pranes” o antisociales, al igual que miembros de cuerpos de seguridad de las macabra FAES, con sus máscaras de calaveras y prácticas de torturas. Más que soñar con el trabajo laborioso o los conocimientos que rehagan a la nación que padecemos.

La escuela es el trampolín

¿Cuántas escuelas existen en Ciudad Guayana o en todo el estado Bolívar? La cantidad para el presente año es desconocida en boletines oficiales. 1.628 entre dependencias nacionales, estadales y municipales, encontramos en un reporte del 2011. En Caroní, específicamente según esa misma fuente: 416. ¿Cuántos docentes quedan en la región, luego de las oleadas migratorias de los últimos años? La crisis humanitaria compleja ha arrasado con los centros educativos públicos y privados; a las providencias incoherentes del Ministerio del Poder Popular para la Educación por donde han pasado un buen número de titulares, la mayoría sin vínculo real con el esfuerzo de tradiciones y políticas educativas. A esos instrumentos administrativos se ha venido imponiendo la crisis económica del país con sus hondas secuelas salariales, en la rutina de atropellados alumnos, el estado de deterioro de las edificaciones, y en el número de las matrículas del sector rural o urbano. A la mecanización del proceso de enseñanza-aprendizaje, donde se encuentra la acción pedagógica, hace décadas se añadieron improvisaciones, desconocimiento, desaparición de supervisión, conductas entronizadas de partidización con prácticas de control político.

Ahora ¿Cómo coincidir con las inquietudes de la actual generación de probada pericia tecnológica, con el dominio de instrumentos ágiles e inmediatos que hoy el mundo proporciona y con el espíritu de infantes y jóvenes puesto en el horizonte del éxito y las realizaciones concretas, sin las camisas de fuerza ideológicas o los anclados discursos de instituciones lerdas en su visión y misión?

Superar la inercia no será fácil, pero existen estudios y experiencias puntuales, además está la disposición única al aprendizaje, que lo que exige como trampolín es impulso de la creatividad ante el discurso burocrático y por supuesto ante el pensamiento autoritario. Empujar con determinación los códigos del presente que huyan de viejos paradigmas y que se atrevan a emprender la labor educativa diversificada y amplia, tal como se viene extendiendo en la enseñanza académica de este tiempo. Todo ese empuje es imprescindible para darles a los infantes y muchachos los aires de libertad y la base de la cultura de sus derechos. La innovación por sobre las rígidas formas para que los venezolanos desde su nacimiento se adhieran al campo del conocimiento como palanca de logros sociales, económicos y culturales.

“… Lo esencial es invisible a los ojos”

En la trayectoria histórica de Venezuela ha estado presente una deuda con la protección, salvaguarda y aprovechamiento de la población de niños, niñas y adolescentes. Pero desde que aquel insigne encantador de serpientes - fallecido- juró que se quitaría el nombre si seguían existiendo niños de la calle, se abrió la brecha de la demagogia máxima; se abrieron las puertas como si fuere un castigo celestial al cúmulo mayor de calamidades profundizadas con los años del proceso de la revolución bolivariana. No son pocas las bandas de “cachorros” (niños sin hogares, dedicados a la violencia y la supervivencia sin destino alguno) que abundan día y noche en las ciudades venezolanas. El número, vergonzoso, de inocentes que por sus propias voces solicitaron apoyo a su vida; muertos al final por la premeditación política del Estado socialista de no permitir la ayuda humanitaria. Bebés fallecidos por desnutrición, jóvenes asesinados a mansalva por los organismos del Estado al rechazar la ruindad moral y material del país. Niños que han quedado en la orfandad al emigrar sus padres a otras latitudes. La infancia que deserta de las escuelas por hambre o se ubican en semáforos, esquinas y mercados como apéndices de la buhonería.

El país y su plan de rescate democrático están obligados a saldar la deuda con la infancia para emprender las trasformaciones con logros de ciudadanía moderna. Sellar las aberraciones revolucionarias actuales del campo infantil no significa volar alto en la narrativa que aúpe méritos y conquistas de los llamados a ser hombres y mujeres libres. Narrativa de la justicia, de los derechos y deberes. De la visión creadora, del respeto por la naturaleza que proporcionara vida para todas las generaciones de nuestro gentilicio nacional. Fomentar la fortaleza de la democracia como un todo de desarrollos, en la medida que cada uno entienda el valor del esfuerzo y en la comprensión sagrada del bienestar colectivo. Es la abstracción del sueño grande del país que anhelamos, en cuyas alas debemos volar todos, especialmente los más pequeños. Aquello que el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry en El Principito mencionaba: “Solo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”.

Trocitos…

- El informe de la alta comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, ha recibido poca atención de la dirigencia política del estado Bolívar. Estos, según comentarios de la ciudad, están más preocupados en solicitar los currículos de candidatos a presidir las empresas básicas en el gobierno de Guaidó (¿?), quien muy seguramente se encuentra ausente de estas ocurrentes diligencias locales.

Template by JoomlaShine