La tiranía cubana no hace concesiones en sus dominios y lo ha demostrado. El locatario miraflorino es su capataz, encargado de cuidar los intereses del castrismo en esta ribera del Arauca vibrador.

Dos noticias que tienen a Cuba en sus titulares se cruzan en los escasos medios digitales que todavía guapean en la red. Una nos informa que el obeso y retaco furrialero se pasea por la isla de la felicidad, con la tarea de organizar un evento de esa respetable organización, que tanto ha contribuido con la humanidad como es el Foro de Sao Paulo. No estarán sus creadores, pues dos ya pasaron a mejor vida y el otro fue alojado en una exclusiva ergástula brasileña, donde fue recluido por sus envidiosos enemigos capitalistas. Esos no le perdonan a Lula su portentosa superioridad moral e intelectual, como representante de la izquierda universal, demostrada en sus múltiples facetas de obrero metalúrgico, presidente, gestor empresarial y conferencista de talla mundial.

La otra noticia recoge una frase profunda y enjundiosa “Trump no logrará que Cuba deje de apoyar a Venezuela”. La autoría es de un sujeto llamado Fernando González, espía que estuvo preso en EE UU durante 15 años. Y adivinen, es héroe de la tiranía castrista. Diputado de la AN y presidente del ICAP, siglas del Instituto Cubano de la Amistad con los Pueblos, otro respetable organismo del comunismo regional encargado de nobles propósitos, como el Foro de Sao Paulo.

Por cierto, el ICAP tiene sede en Venezuela hace muchos años como la Aelac, Asociación de Educadores Latinoamericanos y del Caribe, ambos encargados de ideologizar a pueblos y docentes, sin olvidar la recolección de dólares con seminarios internacionales de dudosa calidad, cuyos invitados son siempre los mismos. Dicho sea de paso, los funcionarios cubanos montaban estos eventos con los recursos humanos y materiales de las instituciones venezolanas, -ministerios, estados, municipios, universidades, escuelas y liceos- siempre dispuestas a darlo todo por la “formación” y recibir las credenciales de tan notable asociación.

Por supuesto, la tiranía castrista valoraba mucho la traducción de aquellos eventos en contantes y no tan sonantes billetes verdes con la cara de un presidente gringo. Cuando el bolívar era todavía una moneda fuerte, los cubanos exigían todos los pagos en dólares. No se andaban por las ramas cuando se trataba de cobrar y ponerle precio a la catequización comunista que empezó mucho antes de 1999.

Volvamos al tipo del mazo de paseo por La Habana. No es recibido por Raúl ni por Díaz Canel, sino por funcionarios de tercera. Es posible que se reúna con alguno de sus jefes, los que realmente mandan en Venezuela. Los mismos que tienen la primera y la última palabra. ¡Y Diosdado lo sabe! Aunque hasta el menos suspicaz de los venezolanos -entre los que me incluyo- intuye que la presencia del furrialero en Cuba tiene que ser por una convocatoria específica, para leerle la cartilla al entrometido militar, que se cree dueño de los territorios conquistado, evangelizados y colonizados por el castrismo.

La tiranía cubana no hace concesiones en sus dominios y lo ha demostrado. El locatario miraflorino es su capataz, encargado de cuidar los intereses del castrismo en esta ribera del Arauca vibrador. Un ejemplo es lo del petróleo que se envía diariamente a Cuba -llueva, truene o relampaguee, con sanciones o sin estas, con altos o bajos precios, con disminuida o elevada producción o cualquier otra contingencia- este debe entregarse donde lo decidan los dueños de las reservas de petróleo, y de todo lo que esté en el suelo y en el subsuelo de Venezuela. Con lo que les pertenece hacen lo que les conviene, como revenderlo en el mercado negro.

Que seamos una simple colonia de una dictadura decadente y ominosa es algo verdaderamente lamentable para el grueso de los venezolanos. Que se imite un modelo fracasado en lo económico, en lo social, en lo educativo, en lo cultural y que nos lo quieran vender como la Grecia de Pericles es un irrespeto a nuestra inteligencia, que no estamos obligados a soportar. Por lo cual resulta inaceptable que sigan gastando recursos para apuntalar esperpentos como el Foro de Sao Paulo, organización que solo han servido para darle aliento a esa izquierda corrupta, violenta e inhumana que ha dejado una estela de dolor y muerte allí donde se ha enseñoreado. En cuanto a las palabras del diputado cubano Fernando González, resulta evidente que usa el lenguaje con el deliberado propósito de ocultar, mentir y confundir: porque chulear no es apoyar.

Agridulces

El régimen gasta sin medida en armas y en jolgorios, mientras los niños se mueren en hospitales arruinados e infectados, porque no hay ni cloro para limpiar esas instalaciones. Tampoco hay medicamentos y mucho menos para los trasplantes de médula ósea que les salvaría la vida a tantos niños enfermos.

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