La periodista Diogelis Pocaterra, quien trabajó en Correo del Caroní cubriendo la fuente de ciudad, relata su experiencia y la importancia de un periodismo crítico en la región.

@diogelis

El buen periodismo molesta, hace ruido y por eso el plan del régimen es extinguirlo, acabarlo, callarlo. En Venezuela los medios han sido perseguidos hasta eliminarlos, pero no a Correo del Caroní, la maldad no ha podido con el Correo.

Correo del Caroní se niega a morir, se niega a callar y no se doblega ante un régimen que solo ha causado destrucción en Venezuela.

Ser perseguido no es nuevo para este periódico que siempre ha sido crítico y es la ventana para denunciar las injusticias de éste y de cualquier gobierno corrupto. Ninguna amenaza ha acabado ni acabará con el deber de documentar todas las violaciones a los derechos humanos que actualmente se cometen en Venezuela. ¡Esa es la importancia del periodismo!

Necesitamos más medios como Correo del Caroní en el estado Bolívar, se necesitan más periodistas dispuestos a ser críticos de esta terrible situación, dispuestos a dejar claro que nada de lo que vivimos es normal y, además, dispuestos a señalar a los responsables de la tragedia que vivimos.

Me siento sumamente orgullosa de ser parte de la familia Correo del Caroní, mi experiencia fue totalmente gratificante. Trabajar como periodista en la fuente de ciudad me hizo reencontrarme con Guayana, amarla y amar cada día más lo que hacía.

Mi trabajo despertó una fibra sensible deseosa de plasmar lo bueno, de mostrar esas acciones positivas que se gestaban en las comunidades, esas comunidades que hasta entonces, eran conocidas por la violencia y sus altos niveles de criminalidad. En esos lugares hallé a mujeres maravillosas, preocupadas, solidarias, quienes demostraron que la paz es posible con organización y su empeño las hizo convertirse en Madres Promotoras de Paz, llevando a cabo iniciativas para hacer del lugar donde viven un mundo mejor.

Me enamoré de San Félix y Puerto Ordaz, de sus sectores, de su gente, y me preocupé por ayudarlos con mi trabajo, acompañándolos en sus reclamos por una ciudad mejor, por una ciudad con buenos servicios públicos para todos, por una ciudad con un relleno sanitario, por una ciudad limpia.

Mi trabajo en Correo del Caroní despertó mi conciencia ciudadana, despertó la necesidad de creer que nos merecemos un mejor país, una mejor ciudad y de reclamar mis derechos. Por eso cuando veo los montones de basura en las calles de Puerto Ordaz me pregunto: ¿dónde estarán los recursos aprobados para la compra de compactadoras que el exalcalde José Ramón López prometió para la ciudad?

En el Correo trabajé con compañeros que al igual que yo tenían esa sed de justicia y de no callar ante lo malo, eso me corroboró que estaba en el lugar correcto. Soy afortunada por haber aprendido de ellos. Hoy celebro un año más de Correo del Caroní, anhelo que sean muchos más para que en sus páginas se escriba la nueva historia de nuestro país, la historia del país que queremos, del país posible. ¡Feliz aniversario, Correo del Caroní!

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