Los persiguen, hay detenidos por informar -que es su deber y que es un derecho- los golpean, les retienen sus materiales e incluso hay casos en los cuales les han robado sus instrumentos de trabajo y ahí siguen. ¡Son valientes! Perseveran, insisten.

“Como tenemos el portal bloqueado, vamos a poner su columna en otro formato para que circule”, me dijo Isabella. No se cómo lo hacen pero se las arreglan siempre, dan todas las vueltas, no se paralizan.

Igual ha pasado con todos esos periódicos que antes salían en papel, y por falta de este “detallito”, han salido de circulación decenas de medios impresos. Ahora salen de manera digital. No es lo mismo, cierto, pero se reinventan ante cada situación adversa.

“El arte de reinventarse”, eso es la resiliencia, y creo que el calificativo vale para los profesionales de la comunicación social en Venezuela: son resilientes en alto grado.

¡Yo los admiro! Los persiguen, hay detenidos por informar -que es su deber y que es un derecho- los golpean, les retienen sus materiales e incluso hay casos en los cuales les han robado sus instrumentos de trabajo y ahí siguen. ¡Son valientes! Perseveran, insisten.

Y eso va desde los que trabajan en producción -lo que cuesta que caiga una llamada para los contactos por ejemplo- hasta los que dirigen los medios, para sortear obstáculos que tienen que ver con censuras, bloqueos… pasando por los reporteros que arriesgan sus vidas en ciertas coberturas… Incluyo los que logran informar con humor y hasta le dan a uno “arepas” para el desayuno ¿No es para admirarles?

¿Y qué me dicen de los que les toca a veces entrevistar a funcionarios o personajes “incómodos”, por decir lo menos? No se trata sólo de cuidar las formas, se trata de evitar ofender aunque alguno pueda ocurrírsele preguntarle por algún familiar o no le esté creyendo nada de lo que contestan. Buscan otra pregunta, a veces ponen cara de ingenuos, respiran profundo en plena entrevista. ¡Son grandes!

Quiero hacer mención especial a los compañeros de las emisoras de Fe y Alegría. Los veo trabajar sin descanso. Resilientes cada día. Nunca dicen que no. Seguro que toman algún polivitamínico muy poderoso para reponer energía.

Mención especial también para esos que defienden el derecho a la información -derecho de todos- y los derechos humanos de los periodistas. ¡Trabajo duro y permanente! También se arriesgan, Espacio Público y compañía, Sin Mordaza, por mencionar dos especializados en esos derechos. Los necesitamos, pues los periodistas son necesarios para la democracia.

Más de uno dirá que “ni hay nada que celebrar”, dada la situación, pero yo digo que celebro que ustedes existan, que sean como son: valientes, perseverantes, resilientes.