Eiling Villarroel, de nueve años, se suma a la cifra roja de ocho niños fallecidos en lo que va de 2019 en Bolívar, esperando por trasplante de médula.

La leucemia no espera por nada ni por nadie, y fue esto precisamente lo que pasó con Eiling Villarroel, una niña de nueve años de edad que, después de días de agonía y meses de espera para un trasplante de médula, falleció la tarde de este viernes 7 de junio.

Eiling era la única niña con leucemia agua y a la espera de trasplante de médula, que se mantenía con vida en Puerto Ordaz. Con ella, son ocho los niños que han fallecido en lo que va de 2019. Todos murieron esperando un trasplante que nunca llegó.

La niña estaba recluida en el Hospital Uyapar, sin las condiciones adecuadas, pues la mayoría de las áreas están contaminadas. Tampoco funciona el oncológico y sus quimioterapias debían hacérselas en Fundación Lala, con la que junto a otras fundaciones y donaciones de familiares de pacientes fallecidos, lograba conseguir los medicamentos.

Fueron cinco años batallando. Eiling tenía apenas cuatro años cuando fue diagnosticada de leucemia aguda. Es la cuarta de cinco hermanos, su padre trabaja en las minas al sur del estado Bolívar, y su mamá María Gómez estaba dedicada a su cuidado.

El viernes 31 de mayo, Eiling estaba en Fundación Lala realizándose una de sus quimioterapias. Ya estaba bastante delicada y requería de albúmina humana, que se ha vuelto imposible conseguir por vías regulares en Venezuela. Días más tarde requirió otros medicamentos de urgencia, pero esta vez no pudo ser estabilizada.

“Ella me dice mami, no quiero que me pase lo mismo que fulanito, todos eran sus amiguitos”, contó en aquella oportunidad la madre de Eiling al hablar de los otros siete niños que habían muerto, los que conoció y compartió la misma dura batalla junto a sus madres.

“Trato de ser fuerte, pero no es fácil, hemos visto que los demás han muerto y ella es la única de ese grupo que queda viva. Que Dios me la guarde”, imploraba María Gómez tan solo una semana antes de que su hija diera adiós.

Dos semanas atrás murió Karla Trillo, de 11 años, oriunda de Tucupita, estado Delta Amacuro. Junto a su padre Ali, viajaban cada 21 días a Puerto Ordaz para practicarse sus quimioterapias. Pero por la falta de los medicamentos no era constante, en alimentación tampoco, y ello influyó en su recaída.

Ya son 16 niños los que han muerto en menos de dos años en el estado Bolívar, batallando contra la leucemia y esperando un trasplante que nunca llegó. (Publicado originalmente en Caraota Digital)